De este fragmento escrito por el agrimensor Juan Queirel en su libro Las Ruinas de Misiones se desprende una acertada prescripcion respecto al cuidado y rescate de nuestro actual sitio patrimonial, poniendo de relieve la importancia de la historia y la conexión de la misma con la posteridad.

sani 1

Estado en que se hallaba San Ignacio Miní hacia fines del siglo XIX.-

“Mi permanencia en esa localidad, donde he delineado un centro agrícola que hará renacer de sus cenizas al incendiado y arruinado pueblo de San Ignacio-Miní, me ha permitido visitar con alguna detención las interesantes ruinas de dicho pueblo que, como bien se deja ver por ellas, fue una de las más importantes y prósperas Reducciones. 

Por propia satisfacción he recorrido las ruinas midiendo y observando, y después de muchas horas así empleadas, he podido levantar el plano adjunto. Por temor de inventar he puesto en él solamente lo que hay en el terreno. Asimismo, ciertos lienzos de pared que represento por una línea seguida, no son de hecho sino escombros diseminados que, en vez de guiar, confunden sobre la verdadera dirección que tuvieron las antiguas hileras de casas, cuartos, etc. Hay que saber que las ruinas están entre un monte espeso y salvaje (con muchos naranjos) en que los árboles, lianas y demás plantas han tomado todo por asalto, casas, iglesia, colegio, etc.

 

Los pueblos de las Misiones argentinas fueron, como es sabido, incendiados y destruidos, unos por los portugueses, otros por los paraguayos, y por eso sus ruinas están en mucho peor estado que las de las Misiones brasileñas y paraguayas, en las cuales se conservan edificios completos que son aún habitados, como en Villa Encarnación sucede.

2

Imagen del agrimensor Juan Queirel quien al igual que Ambrosetti recomendara resguardar las reducciones jesuiticas-guaraní.-

No obstante que en estas últimas ruinas se puede estudiar mejor las antigüedades jesuíticas, yo he creído útil hurgar en las ruinas que tenía a mi alcance, aunque más no fuera para confirmar las descripciones antiguas.

Aún con el estado en que se encuentra aquel viejo pueblo en escombros, es muy interesante. Si de mí dependiera, esas ruinas, esas piedras labradas y esculpidas que representan el arte de los jesuítas y la atención, la perseverancia, el sudor de millares de guaraníes; esas piedras que han escuchado tantos cánticos, tantas plegarias cristianas pronunciadas en una lengua primitiva; que han asistido a tantas escenas de una civilización única en la historia; si de mí dependiera, repito, esas ruinas serían respetadas, cuidadas, conservadas para que fueran, como dice Ambrosetti, un atractivo más de Misiones, y no el menor, un punto de cita para los turistas futuros.”

Las Ruinas de Misiones, Queirel Juan. En Imprenta de la Nación, Buenos Aires, 1901.-

Ingreso

Etiquetas Populares

Rescate fotográfico