clavito

Potal de acceso a San Ignacio tallado por "Clavito" allá por 1985.-

En 1985 “Clavito” Balbuena talló una parte del arco de acceso de San Ignacio. Treinta años después, en 2015 su hermano Juan terminó la obra. Aquí le dejamos una semblanza de aquel artista sanignaciero de la mano de un amigo suyo, Omar Orlando “Batata” Bairos.

“Clavito era un tipo alegre, le gustaba el vino blanco y jugar a los naipes (truco, nueve, etc). Se solía decir que sabía hacer “tramitas” que nadie veía pero que te acomodaba las cartas tal cual él quería que salga. Una vez me dijo que practicó mucho para que le salga bien, que hasta dormía con la baraja debajo de su almohada. En el fútbol, excelente jugador! Algo de Orteguita tenía, u Orteguita algo de él, jeje. Era un tipo que sabía adaptarse rápido a las circunstancias de la vida, podía estar en cualquier lugar y con diferentes personas y a todos les caía bien. Como que en un segundo estudiaba a la persona y actuaba según pareciera para no incomodar a nadie. Me dijo que tenía un hechizo para las mujeres. Que nunca se sentía menos porque tanto la que tiene plata o la que no, sienten lo mismo. Que todo está a nuestro alcance.

Tenía los dedos muy dañados de tanto hacer tallas. El decía que podía hacer cualquier talla menos la de San la Muerte, porque una vez había hecho una y él creía que era eso lo que le empezó a deformar los dedos de las manos.

Siempre hacía chistes y se reía primero, el buen humor estaba a flor de piel en él. No importaba si tenía dinero o no en su bolsillo, él siempre era el mismo.

Lo último que supe es que le pico un alacrán y eso lo dejo medio mal. En fin, un gran artista Clavito. El Da Vinci sanignaciero“.-

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