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En imagen Pey, Nesteru y Basilio. Personajes entrañables de San Ignacio.-

Solía verlos por los alrededores del pueblo. Algunos desde temprano, otros por la siesta, casi todos con un machete en la mano o con la asada al hombro. Eran épocas en que no abundaba la desmalezadora. Apenas si algún que otro vecino tenía una maquina eléctrica. Lo cierto es que estos personajes solían ganarse la simpatía del sanignaciero gracias a que sus servicios –nada costosos- mantenían limpios veredas y propiedades baldías. Entre ellos destacabanse Ramón ¨chanchito¨, Juan ¨Toco¨, ¨Yaco¨ y, más adelante Luis ¨Nesterú¨, Martin Silva, Máximo ¨Pilincho¨ Gómez, el negro ¨Lirio¨, Pey Pey entre otros. Todos solían tener en común su aprecio por la bebida, en especial la caña. Recorrían casa por casa ofreciendo sus servicios, algunos hasta incluso vendiendo yuyos. Así, cualquier rama de Tape cué circunstancialmente hallada en el camino servía de insumo a la causa.

 

El viejo Juan ¨Toco¨ siempre con su bolsa de arpillera al hombro ofreciendo verduras de su huerta. Andaba barbudo con su ropa harapienta y con dos o tres dedos saliéndole entre las suelas del zapato. No hablaba mucho pero se daba entender por su propia actividad y diligencia. Era el hombre que pacientemente solía surcar los tramos que separaban Villa Ema del resto, pronto se ganó el afecto de los demás.

Ramón ¨chanchito¨ era tan flaco que la mitad del cinto siempre se le quedaba colgando entre la bragueta del pantalón. Caminaba la siesta sobre la calle Paraguay como un cowboy rodeado de lagartijas que parecían andar en procesión a su alrededor. Siempre con la fe de hallar alguna changa.

Más sofisticado era Máximo ¨Pilincho¨ Gómez. Al tiempo de su andar calcino remontaba la ribada de Villa Gas en su antigua bicicleta. Aquel elemento tan preciado para un paisano que prefirió el rodado al caballo. Era tan celoso de su vehículo que no permitía a ningún gurí asomar siquiera el hocico sobre aquel cuadro.

Desde el otro extremo en el barrio El Solar andaba ¨Yaco¨, siempre con su aliento a caña fresca. Era el partener de los gurises cabezudos. A veces lo sacaban de casilla y enervaba el hombre. Al final hacia las paces con sus verdugos sin mayor aspiración que beberse el trago del perdón.

El negro ¨Lirio¨ vivía allá en Puerto Viejo, en una choza que el mismo armó. Aunque su principal actividad era la pesca cuando no había pique se las rebuscaba por el pueblo, como un colega más. Muy requerido para limpiar posos. Siempre sonriente, contagiando su gracia de ángel moreno.

Finalmente Luis ¨Nesterú¨ , Martin Silva y Pey. El primero, un hombre guapo que en sus años mozos se llegó a bancar hasta dos o tres oficiales como ayudante albañil. Muy valorado en la construcción aunque con el tiempo el trago amargo fue debilitando su mayor virtud. Hoy se lo ve por las calles de San Ignacio haciendo ademanes sobre la épica del obrero desahuciado, entre aturdidos aullidos de perros que lo suelen seguir o desafiar. De Martin Silva la gente recuerda su peinado y su bermuda de jeans. Un pibe de 50. A diferencia de los demás te podía caer a cualquier hora, siempre predispuesto a entrarle a algún ¨carayá¨. ¨No soy delicado solía decir¨ mientras echaba una carcajada resonante al pasar. Para finalizar, que podemos decir de Pey Pey, si hasta hace casi nada anda rodando en el face de la Junta un poema dedicado a nuestro barbado y carismatico changarin.-

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