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En dos años de existencia la Junta Histórica San Ignacio como organización civil se ha llevado muchas sorpresas, tanto en las experiencias individuales como grupales, desde un espacio que siempre persiguió valorar el sentido de pertenencia sanignaciero se han realizado distintas actividades; desde presentaciones de libros, abrir el panorama multidisciplinario de profesionales e idóneos, proponer un espacio de aporte y debate, entrevistar vecinos del pueblo, sortear gastos de capacitación, generar sentido de pertenencia y vincularnos a distintas instituciones dispuestas a escuchar nuestros propósitos hasta proponer tendencias metodológicas.

 

Motivados por la estructura cultural histórica nuestra organización, en la medida que descubrimos datos en las investigaciones y entrevistas, intentamos abordar nuevos desafíos que conforman la identidad. Esta vez consiguiendo fondos de manera particular con las cuotas de adherentes hemos emprendido un viaje a Buenos Aires, específicamente a Capital Federal, a iniciar un sondeo e inventariado de objetos Jesuíticos-Guaraní decidimos emprender el proyecto con más ánimos que referencia sólidas. ¿Por donde se empieza entonces? Por el principio; creando la agenda de pasos a seguir. El primero fue propiciar relaciones y reuniones con el Dr. Jaramillo, con Jorge Ocampo y con personal laboral del Congreso Nacional.

Primer destino Retiro en la terminal de ómnibus de inmediato nos dirigimos a la Casa de Cabildo y para nuestro asombro, en el museo de ese lugar, nos encontramos con algunos objetos réplicas y otros originales pertenecientes al periodo Guaranítico. De inmediato supimos que debíamos visitar otras exposiciones, tanto de Capital Federal como de la Provincia, es por eso que para el momento inicial relevamos los datos con una carpeta de fotografías como respaldo de archivos.

Los tiempos de las grandes ciudades son muy diferentes a los que uno está acostumbrado a disponer en Posadas o San Ignacio, es por ello que cada paso debe ser planeado con total rigurosidad para no realizar desgastes en vano. Teniendo en cuenta esos detalles nos comunicamos con los referentes antes mencionados para concretar una reunión, producto de las llamadas telefónica nos recomendaron dar una vuelta por San Telmo y La Plata, sugerencia que resultó de gran interés.

Al siguiente día aprovechamos de temprano la jornada para pasar por el “templo del fútbol mundial” la mítica Bombonera y dirigir el rumbo a San Telmo pasando por el parque Lezama. Una vez que llegamos al Museo Nacional Histórico de San Telmo, observamos que las únicas personas en visitarlo pertenecían a establecimientos educativos, particulares casi nulo. En el recorrido se pudo apreciar las disposiciones de las salas, en su gran mayoría las centrales o más atrayentes exhibían ropas y objetos personales de los próceres argentinos. Allá perdido en el descanso de una escalera, tapado por un pendón encontramos el Anagrama original IHS perteneciente al portal de las Ruinas de San Ignacio, como si fuese un objeto de decoración pasando totalmente desapercibido con una inscripción que rezaba exposición temporal (al leer lo de temporal pasó por mi cabeza “ya saben lo que se viene, están vaticinando -sin que ellos lo sepan- el futuro esperemos adyacente. Como misionero y sanignaciero me pregunté a mí mismo ¿Será acaso que el devenir nos permitirá traerlo a su lugar de pertenencia?). Particularmente tuve una sensación rara, nuestra historia y legado totalmente desconocido y menospreciado llegando a una especie de bronca, impotencia porque es nuestro y desde la Junta Histórica San Ignacio lucharemos con todas nuestras fuerzas para que nos regresen el anagrama. Finalizando el recorrido pudimos ver el desfile tradicional de los granaderos que custodian el edificio, la disposición de los alumnos para fotografiarse cuando finalizaba el espectáculo de los soldados patriotas.

San Telmo es un barrio histórico en Buenos Aires y entre tanta opulencia también hay “ocupas”, mangueros de cigarrillos, gente apurada y bares tangueros; en los bares es normal escuchar desde el rock inglés de Luca Prodan hasta “Piantao” en versiones modernas. Pintoresco porque justamente en ese barrio la Iglesia se llama San Ignacio, una parajoda de la vida que sorprende siempre, concretamos una cita con Jorge Ocampo al día siguiente en horarios de la noche. Es sorprendente cuando uno recorre las calles de Buenos Aires y observa edificios colosales, llamativos, pero lo más notable es que cuando se ingresa a alguno de ellos los espacios son comprimidos y hacinados. El ritmo y la poca paciencia de la gente te condicionan a tomar decisiones rápidas, lo que de alguna manera me hace entender el estrés que produce ese estilo de vida sumado a las comidas rápidas que constituyen la alimentación diaria.

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Entre algunos textos que Federico me había sugerido, leer e investigar distintos textos sobre los objetos jesuíticos en Buenos Aires, en varias tesis de estudiantes se puede corroborar los mismos datos; hay en existencia 34 piezas en la exhibición de El Museo Nacional de La Plata, las cuales fueron pedidas por Perito Francisco Moreno quien fue el Director de dicha institución en colaboración con el representante de “Obras Públicas” bonaerense Manuel B. Gonnet. El encargado de llevarlas fue Adolfo de Burgoing en el año 1887, según los escritos en los catálogos de Rodolfo Raffino el ingreso de las piezas data del 12 de Febrero 1887. Como Territorio Nacional conformado en disputas de dominios con Brasil y Paraguay, la mayoría de las decisiones se tomaban en Buenos Aires. La colección de piezas proceden de varios pueblos de Las Misiones Jesuíticas, entre ellos: Santa Ana, Candelaria, Trinidad, Loreto, San Ignacio y Corpus Christi. Nos proponemos como una organización de acción es por ello que llega nuestra enmienda a los pueblos vecinos de sus patrimonios culturales correspondientes.

A la mañana siguiente desde temprano nos encontramos con Federico en Congreso, abordamos la línea de subte hasta Constitución y de allí esperamos unos veinte minutos el tren para dirigirnos a la Plata, no olvidando la pasión futbolera cuando pasamos por Avellaneda les tomé fotografías a los estadios “Libertadores de América” y “El Cilindro”. En el tren viajaban boys scoud, vendedores ambulantes, músicos a la gorra, transeuntes miles apurados con los horarios laborales. La estación en la que debíamos bajar era la última.

La vuelta por La Plata me vislumbró con todo su estilo urbano, obviamente les cuesta cortar con el anclaje europeo en sus estilo arquitectónico, como diría Dilthey hice énfasis en la apariencia tratando de procesar toda la información en términos comprensivos para descubrir lo esencial, sin embargo su disposición espacial es diferente de la que vi en Capital y con respecto al resto del Conurbano Bonaerense. Sus calles en diagonal, la gente más amable y pausada, las plazas limpias y ordenadas, los olores no emanan con tanto vigor pero el frío y la sensación térmica son menos amigables. Al bajarnos del tren activamos el servicio de GPS y nos dirigimos al Museo Nacional de La Plata, en el camino dejando la Plaza Italia a nuestras espaldas, pasamos por la Universidad de Odontología y por la de Ingeniería. Al seguir por la Avenida 44 llegamos hasta la cancha de el club Estudiantes, los carteles del lugar nos permitían orientarnos rápido, siguiendo las indicaciones llegamos al museo.

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La arquitectura y los salones del instituto son una amalgama entre estructuras del Siglo XIX y refacciones de la actualidad, como por ejemplo sus puertas de vidrio y los detectores de metales, las galerías están divididas por temáticas y tienen un espacio dedicado en cada sector. El recorrido posee galerías referidas a las Ciencias Naturales, desde la concepción del Universo hasta la aparición de los homínidos, pasando a lo referido al Cultural; desde el Antiguo Egipto así como las culturas americanas originarias. Pasando de Mayas e Incas hasta las culturas Wichí, Kainghá, Chiripa y Guaraní. Saltando un poco más en la historia y en otra escena están las reliquias pertenecientes a los diferentes pueblos Jesuíticos ya mencionados. En un despacho estratégico se encuentra la Oficina de Perito Moreno, a la cuál se obtiene acceso a través de la vista ya que la han blindado la entrada con paredes de acrílico que impiden el ingreso al recinto. Dentro del mismo se puede ver a lo que la distancia lo permite los objetos personales del Director, así como una estatua que lo representa.

A la salida del museo preparamos un mate y pensamos en planear la reunión de la noche, mientras pensábamos en las posibles temáticas a abordar, llegada la noche fuimos al encuentro asistiendo más temprano que los demás. Monserrat es un barrio con tradiciones de tango y restaurantes, sin embargo las charlas estuvieron amenizadas por las melodías de Daniel Altamirano integrante de “Los Altamirano” y “Los Fronterizos”. Me reservo ahondar en detalles nocturnos, pero mientras corría la música, entablamos relaciones para futuras apuestas además de averiguar cosas; al menos como lo hacemos los jóvenes que nos gusta escuchar a los que saben. Pasando desde cuentos de bochas en tiempos de club social en San Ignacio, hasta la historia de nuestro pueblo con sus instituciones y las personas que las integraban, el fútbol, las festividades populares, los cambios de gestión en el municipio, todo estuvo expuesto mientras la cena y la sobremesa se sucedían de manera consecutiva.

La reflexión de la reunión solo corrobora lo que uno intuye de las muestras en las redes sociales, ya que la mayoría de las personas con las que tenemos el agrado de charlar, concuerdan en gran parcialidad con los relatos que realizamos. Al menos las versiones que se reconstruyen en nuestro cotidiano crear para el pueblo y la gente, a quienes siempre escuchamos y hacemos parte de nuestra lucha.

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Para finalizar solo nos resta agradecer a: Delfina, Alberto y los chicos que tuvieron el gesto generoso de brindarnos su hogar. A Flavia y Nahuel que nos apoyaron en la lucha cultural. A todos los referentes que aceptaron reunirse con nosotros de manera muy amable. A Federico compañero de viaje y largas rutas, a mis viejos que me ayudaron en todo. A todos los integrantes de la Junta y a los vecinos que nos apoyan además de permitirnos hacer entrevistas.

Autor: Carlos Adolfo Gómez.

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