patricio 3

Fotografía tomada por Don Patricio Barrios poco antes de la restauracion.-

Don Patricio Barrios habitó durante mucho tiempo junto a su familia un solar en Teyú Cuaré. Su vida dio un giro de 180° cuando poco después de la restauración de las Ruinas Jesuíticas (década de 1940) la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos lo designó como encargado custodio de dicho lugar. Hasta el momento en que la administración nacional le otorgó una vivienda aledaña a las ruinas, Patricio solía montar religiosamente su tordillo llamado Rosillo, de su laburo en el pueblo hasta Teyú Cuaré y viceversa.

 

Patricio 1

Don Patricio Barrios posa junto a una de las galerias internas de la reducción de San Ignacio Miní.-

El día en que realizaron la mudanza dos carros volanta a tope hicieron por demás tortuoso el camino hasta el pueblo. La casa- recuerda Enriqueta (hija de don Patricio)- estaba edificada con piedra Iacurú (la misma que fuera usada para la construcción de las reducciones). Fueron años de mucho esfuerzo en donde en paralelo a sus funciones de encargado Patricio y su esposa, doña Oliana Meneghini, dividían sus tareas entre la huerta y el cuidado de los animales. Cabe acotar que por aquel entonces la cría de animales de corral, chanchos o vacunos era esencial para el sustento familiar e incluso para aportar algún ingreso por medio de la venta especialmente de leche vacuna. De eso justamente se ocupaba Enriqueta, que junto a sus seis hermanos colaboraban en los quehaceres domésticos a la par de asistir a la escuela.

patricio 2

Viejo Wippet-Overland modelo 40 con el que Don Patricio Barrios ofició de transportista.-

Todo ocurría con normalidad en la vida de la familia Barrios hasta que un día de octubre de 1955 las nuevas autoridades nacionales erigidas de facto y tras la proscripción del peronismo, despidieron de su cargo a don Patricio por razones puramente de índole políticas. Sin dudas don Barrios como cabeza de familia debía encarar otra actividad por fuera de la administración pública que le permitiera sostener el hogar. Ni lerdo ni perezoso optó por ponerse a trabajar como transportista de pasajeros usando un vehículo adquirido años anteriores y que dicho sea de paso lo transformó en el primer remisero de nuestra localidad. El Wippet-Overland modelo 40 relevó al tordillo gris transformándose en su herramienta de trabajo. Así se gestaron los pasajes de un ángulo a otro en un San Ignacio descampado y distante. Desde pasajeras a punto de dar a luz hasta turistas europeos obnubilados por lo exótico del paisaje y naturalmente la magnificencia de nuestras ruinas. Otro de los puntos demandados era la casa de un famoso vecino curandero, don Nicodemo Cardozo. Remontar hasta Teyú Cuaré en aquella época era una proeza, sobre todo en días en que la lluvia solía anegar el camino de acceso. Pero bueno, si la urgencia ameritaba había que ir nomas.

patricio 4

Fotografia tomada por Don Patricio Barrios a un parroquiano que posa junto al viejo puente de madera sobre el Arroyo Yabebiry.-

Así y todo don Patricio fue paralelamente desarrollando otra actividad que también lo marcó como precursor. La fotografía siempre había sido una de sus pasiones, fue adquiriendo conocimiento de su época de encargado de las ruinas y de ese modo invirtió en la compra de una cámara que le permitiera incursionar en este oficio tan particular. A partir de allí fue habitué de testimoniar casamientos, bautismos y cuantas otras actividades sociales que requirieran de sus servicios. En las Ruinas fotografiaba a turistas o vecinos que desearan estampar a perpetuidad una imagen junto al legado material jesuítico.

Barrios 2

Don Patricio Barrios y su esposa Olinda Menghini junto a una de sus nietas en una cermonia familiar.- 

Sin dudas la vida de don Patricio Barrios fue atravesada por diversas circunstancias que lo obligaron a reinventarse aun desde la más cruda adversidad. Aun así lo más trascendente desde lo humano es el legado que supo dejar a sus hijos, que como Enriqueta, lo suelen recordar con orgullo y admiración.-

Este artículo fue posible gracias a la colaboración de la señora Enriqueta Barrios.-