osorio

El ventanal.-

Probablemente de aquel encuentro entre aquellos aventureros de principios del XX y vos, SAN IGNACIO, dieron por nota una nostálgica manera de vivenciar lo que fuiste: retrotrayendo pasajes de un vuelo hundido en el agreste precipitar de la maraña roja. La selva empotrada en los cantones lateríticos de tus antiquísimas formas, marcaron el hito redentor de un devenir a cielo abierto. Un pueblo que no se arrulla en la higuera para rehuir de lo que fuera, un alma petrificada en la viga de un Urunday por obra de la paciencia. Allí renace tu acento, bohemio, agudo y rezado para el fotógrafo envilecido por el arte en sus maneras menos frívolas. Tu efímero parecer no duda en existir mientras el hombre cobija su alma en lo que sos: antigua expresión del Yvi Marañey, razón del hijo que hereda la Curia por obra y gracia del ápice nostálgico de un guayabo en sombras, de un naranjo en flor. Así viniste a Queirel y no se avino en cambiarte. Tu entraña ranura verdi-roja hecha encanto, dejose al catastro y su mensura rayando paralelos en un trazo extinto no de tus formas sino del arbitrio rebelde de quienes osaron burlarte alguna vez en incendiaria pendencia. Prisión de un tiempo lúgubre, acaso tus muros empotrados no fueron sino la voluntad del karaí Tuya que vuelve por tus lados hecho raíces para sostener del viento la cimiente portante del antiguo Tecohá. Allí por vez primera, el asperón rojizo como en Teyú Kuaré, encandiló la mirada del hombre nuevo, ese que viose tu esencia y vivenció al menos sin reparos, esa disposición ponderable en la hendija de una capuera... ¡De ahí en adelante sos vos!, antigua expresión de un ente inefable. Enamoraste a Quiroga, rayaste el mundo a tu entorno y nos legaste la Curia del avá. Esa que transita cotidianamente la urbe de nuestra plegaria motora, esa que reza tu gente con imprescriptible sed de memoria, y no se acaba en un golpe en dos ni en tres, sino después, al romper las cadenas del prejuicio con el sonoro percutir del Tacúa guaraní.

osorio 2

Yabebiry

Letra: Federico Gomez.

Imágenes: Cristian Andres Osorio.