alberto

"Hace falta muy poco para tener una vida feliz: esta todo dentro de ti, en tu forma de pensar" Marco Aurelio.-

 

Lo conocí cuando tenía 27 años en una noche de asado en medio de historias y juntas, un señor igual a Papa Noel pero versión misionera, un tipo de esos que no pasan desapercibido cuando los ves mucho menos cuando empezás a hablar con él.

En aquellos tiempos yo solía creer que la mayoría de los adultos estaban avinagrados porque se habían olvidado de las luchas que supieron llevar en sus años mozos, tremenda osadía juzgar a gente que a lo mejor se cansó de ponerle el lomo tantos años y decidió esperar el resurgir de las nuevas generaciones, en fin de cuentas la hipocresía no es una actitud que me guste poner en práctica así que al principio decidí solo hablar lo necesario con él.

Los eventos fueron surgiendo cada vez más de seguido y los encuentros fortuitos con Alberto fueron cada vez más frecuentes, así como las charlas empezaron a fluir primero con tonterías sobre la intervención del FMI en la argentina después que el gobierno de Néstor la saldó allá por el 2005, después sobre los errores garrafales que se cometieron en la historia de la humanidad y así hasta de anécdotas personales.

aquino

Alberto, nuestro entrañable amigo.-

Alberto rompía los moldes siempre, decía que vino a esta vida gritando, haciendo ruido , de esa forma decía que imaginaba su final. Para el señor de barba árabe la edad era solo un número, aunque nunca lo dijo, lo predicaba con el ejemplo ya que al caminar desde el museo Nadasdy hacia la zona Mandagarán demostró seguir mis pasos con una agilidad admirable sin hacer muchos ruidos al pisar.

Alberto soñaba con que los jóvenes llevaran las postas de todos los sucesos culturales concernientes a nuestra ciudad, al leer esto cualquier persona de cincuenta y cinco años para abajo debería sentirse interpelada a no quedarse estancada en su medejés, le hervía la sangre al ver como el sanignaciero promedio le importa muy poco su lugar y sus patrimonios culturales según él herencia de predilección. Siempre sus conocimientos no eran en pos de demostrar ninguna superioridad intelectual, más bien era como un mapa abierto el cuál mostraba el camino largo o el corto, ninguno era superior simplemente diferentes el primero es más rico en experiencias pero el segundo a veces es necesario para no alargar los procesos.

Cierta vez tuve la oportunidad de comentarle cosas personales suponiendo que los viejos tienen respuestas para todo, mis preguntas fueron redireccionadas a otros acertijos que en ese momento no supe comprender muy bien. “Nene” -me dijo- si yo te cuento todo eso que me preguntas voy a interferir en los procesos de tu vida, yo no soy nadie para cortar la magia de vivir e impedir que la escuela cosmogónica haga lo suyo. Esa fue mi última charla con él, ya nunca más tomaremos fernet arreglando los problemas teóricos del mundo.

El 13 de Mayo de este año Alberto emprendió un viaje sin avisar nada a nadie, fiel a su estilo se largó por ahí con una mochilita sencilla en la espalda a recorrer otros umbrales, personalmente costó aceptarlo de buenas a primeras, yo prefiero pensar que en algún momento lo veré del otro lado sin percatarme de que llegó (como nos tenía acostumbrados) con su particular ¿Qué hacé nene?

Símbolo de lucha incansable gracias por pertenecer y aportar lo tuyo en cada oportunidad, guerrero Aquino así te homenajea tu amigo de la Junta.

Autor: Carlos Adolfo Gómez.